Cuando de pequeño oía hablar de los países nórdicos imaginaba lugares fríos, alejados y habitados por criaturas altas y fuertes, de ojos azules, guapas y rubias. Tal vez a esta idea contribuyó haber disfrutado de las aventuras de la niña sueca más fuerte del mundo, Pippi Långstrump, y sus inseparables amigos Tommy y Annika allá por los años 70 en TVE.

30 años más tarde fui a comprobarlo en persona visitando «Villa Kunterbunt», donde conocí a Pippi, al Señor Nilsson (el mono) y el Pequeño tío (el caballo blanco de lunares). Lo que allí viví junto a mis hijos durante cinco horas me colmó de emociones. Me trasladé a mi más tierna infancia y me sentí nuevamente como un niño jugando junto a un gran puñado de otros niños pero altos y fuertes, de ojos azules, guapos y rubios.

La visita a «Villa Kunterbunt» puso el broche de oro a nuestro viaje a Estocolmo y Copenhague. Feliz por todo lo vivido permitidme retroceder en el tiempo a unos días antes y contaros los detalles de nuestro viaje a dos de las más hermosas ciudades del Báltico.

Puerto de Nyhavn, Copenague

Es fácil comprender por qué Copenhague y Estocolmo son dos de los destinos turísticos más atractivos de Europa. Copenhague presume de ser la capital del diseño. Pausada y tranquila, nos sedujo con sus palacios, castillos, modernos museos y agradables parques urbanos. Es una ciudad en la que las bicis se deslizan junto a los automóviles en medio de un tráfico que avanza sin mucho ruido. Estocolmo se ha convertido en los últimos años en una ciudad dinámica, dotada de uno de los centros medievales (Gamla Stam) más bellos de toda Europa y con 100 impresionantes museos que atesoran grandes riquezas culturales repartidos entre sus 14 islas conectadas por más de 50 puentes.

Paseo de Strandvägen, Estocolmo

La primera impresión que recibimos al aterrizar en Copenhague y Estocolmo es la de ciudades civilizadas y caras. Ambas ciudades son un referente en calidad de vida, de gran belleza arquitectónica y de esfuerzo por construir espacios altamente habitables allí donde las variaciones de temperaturas no tienen explicación para quienes somos de sol y playa. Copenhague y Estocolmo se enorgullecen de tener un buen sistema educativo, buena literatura y algo que a los sureños nos llama especialmente la atención: una verdadera y sacrificada apuesta por el pago de impuestos en aras de un estado de bienestar de los más evolucionados del mundo.

Al tratarse de dos ciudades no demasiado grandes con una población que apenas supera el millón de habitantes y disponer de un buen sistema de transporte público, Copenhague y Estocolmo son muy manejables para visitarlas. Si a esto le sumas que tanto una como otra ciudad ofrecen una amplia gama de posibilidades para el entretenimiento de los visitantes más pequeños, entre ellas dos históricos parques de atracciones (Tivoli), no cabe la menor duda que es un excelente destino para viajar con niños. En un último post del viaje os contaré nuestra experiencia viajando con nuestro bebé de 5 meses y un bravo guerrero de 2 años y medio.

Stortorget. Plaza Mayor en Gamla Stam. Estocolmo.

Nos llamó especialmente la atención las caras de sus habitantes, que siempre nos mostraron una sonrisa amable, al igual que la enorme animación en la vida diaria y que me parecía impropia de esas latitudes, así como una vida nocturna mucho más intensa y atractiva de lo que podría esperar.

Como cualquier ciudad del norte de Europa, Copenhague y Estocolmo sufren grandes cambios de temperatura al ponerse el sol, de ahí que sepan aprovechar muy bien cualquier momento de luz y calor. Nosotros las visitamos en Junio. Por la mañana y tarde nos hizo mucho calor. Al atardecer refrescó bastante, de hecho, pasamos algo de frío.

Copenague
Puerto de Copenague

Volamos en junio de 2013 desde Málaga al aeropuerto internacional de Copenhague-Kastrup con la compañía de bajo coste Norwegian (3:40 h. de vuelo). Todos los alimentos que llevábamos para el bebé (leche en polvo y un termo con agua) pasaron sin problema por el escaner de seguridad. La calidad de los servicios ofrecidos por Norwegian fue excelente. Dado que viajábamos con varias maletas, una silla de bebé y dos niños tomamos un taxi para llegar a nuestro alojamiento en Christianshavn. Más baratas opciones son el metro y tren, con frecuencias de 5 y 10 minutos respectivamente.

Desde Copenhague a Estocolmo viajamos en tren de alta velocidad con la compañía sueca SJ (700 km. en 5h.) atravesando el famoso puente Oresund (Øresundsbroen en danés y Öresundsbron en sueco), inaugurado en el 2.000. Nos costó 257 SEK/adulto y 47 SEK/niño, total unos 65 €. Es mejor opción que volar puesto que te subes en la Estación Central de Copenague (Koebenhavn H) y te bajas en la Estación Central de Estocolmo (Stockholm C), ambas en el centro de las ciudades, evitando así todo el follón de desplazamientos y facturación en ambos aeropuertos. Esta página de Judith Rivero nos detalla cómo llegar desde Estocolmo a Copenhague en tren.

Regresamos desde Estocolmo-Skavsta (NYO) con Ryanair. ¡Menudo numerito nos hicieron los empleados de seguridad al pasar por el scanner! De muy malos modos nos obligaron a vaciar todo el kit del bebé e incluso a meter el dedo en el termo de agua (por si llevaba explosivo) cosa a la que evidentemente me negué, invitándome a continuación de forma poco educada a probar un sorbo. Me dio tanta rabia las malas formas que tras ingerirla simulé morirme por envenenamiento durante unos segundos mientras daba pequeños gritos llevándome las manos a la garganta. Imaginaos las caras nórdicas… El vuelo con Ryanair estuvo bien.

Típica estampa en una calle danesa. Un bebé descansa en uno de los gigantescos capazos que se ven por las calles.

Como viajamos con niños y alojarse y comer resulta muy caro consideramos la opción de alquilar un apartamento con cocina. Si a esto le sumamos la posibilidad de alojarte con una familia en un B&B (la primera opción que siempre barajamos por eso de conocer de primera mano las costumbres locales y facilitarnos ayuda a los peques en caso de necesidad) reservamos un apartamento en Christianshavn (barrio en el que se encuentra Christiania, lugar en el que vive una pequeña comunidad hippie que es autogobernada desde hace 40 años y es el símbolo de tolerancia danesa) y otro en Gamla Stam, este último a modo de B&B y en pleno corazón de Estocolmo. El apartamento de Eskil en Christianshavn es una opción que te recomiendo, al igual que el B&B-apartamento en Gamla Stam regentado por Elcin, Johannes y Otto, quienes nos ofrecieron una cálida bienvenida, buena atención, amabilidad y excelentes y abundantes desayunos y cenas.

Listado de hoteles en Copenhague y Estocolmo

Lo que no nos agradó…  

– Que en Copenhague amaneciese a las 4:00 a.m. y en Estocolmo, sin llegar nunca a hacerse de noche, a las 3:00 a.m. Al no disponer las habitaciones de cortinas imaginaos dormir desde esas horas con plena luz. En ambas ciudades “oscurece” sobre las 22:30 h.

– Qué el baño del apartamento de Copenhague tuviese 1 m2 y la ducha no tenga plato ni cortinillas (muy típico en países nórdicos), por lo que mientras estás en el WC o la ducha has de hacer contorsionismo para no rozar ni mojar otros elementos del baño.

Copenhague y Estocolmo nos atraparon para siempre. Independientemente del buen puñado de euros que necesitas para hacer un viaje a los países nórdicos, la belleza de ambas ciudades, la paz, el respeto y la tolerancia a lo diferente que allí se respira hacen que desees ahorrar nuevamente otro buen puñado de euros para regresar en unos años y seguir descubriéndola y recomendar a la gente.

En los próximos artículos intentaré transmitiros la sensación y el disfrute que supuso viajar a Copenhague y Estocolmo, desde el viejo puerto Nyhavn hasta los jardines del Tivoli, pasando por los barrios más modernos y de diseño. Os mostraré también la famosa Sirenita, la calle peatonal más larga de Europa, Gamla Stam, los muchísimos museos, desde el primer museo al aire libre del mundo (Skansen) al museo más visitado de Escandinavia, el museo Vasa, en cuyo interior se encuentra el único buque de guerra del siglo XVII que ha sobrevivido hasta nuestros días. Todo ello, acompañados de mi bebé de 5 meses y mi pequeño gladiador de 2 años… y mi crecidita esposa de …titantos años.

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MINI GUÍA PARA VIAJAR A COPENHAGUE Y ESTOCOLMO. DATOS DE INTERÉS
  • Entrada: Tan sólo es necesario llevar un DNI en vigor.
  • La hora: GTM+1, igual que España.
  • Idioma: Danés y sueco, perfectamente complementados con el inglés.
  • Moneda: La corona sueca (SEK) y la corona danesa (DKK). Mira aquí este conversor de divisas. La mejor y casi única opción para cambios de moneda es en los Forex Bank.
  • Tarjeta: la vida está preparada para pagar todo con tarjeta de crédito. En escasísimas ocasiones vimos pagar en metálico.
  • Teléfono: Funciona cualquier sistema Roaming.
  • Seguridad: De las más seguras de Europa y del mundo.
  • El tiempo: Estocolmo y Copenhague sufren grandes cambios de temperatura. Nosotros las visitamos en junio. De mañana y tarde nos hizo calor. Al atardecer refrescó bastante, así que no dudes en llevarte ropa de abrigo.
  • Electricidad: 220v y enchufes iguales a los españoles.
  • Gastronomía: En los últimos años ambas ciudades presumen disponer de buena gastronomía basada en productos frescos y naturales. Nos sorprendió el gran abanico de productos de origen ecológico disponibles en supermercados y platos vegetarianos en restaurantes. La inmigración ha supuesto instaurar hábitos de comida rápida tipo kebabs, sushi, pizzas, hamburguesas…
  • Alojamiento: Todos lo que quieras, pero a un precio de locos. Mira la opción albergue-hostel, de muy buena calidad y a mejor precio.
  • Cómo llegar: Estocolmo dispone de 4 aeropuertos internacionales: Arlanda (ARN, aeropuerto principal y situado a 42 km de la ciudad), Bromma (BMA, a 10 km y 20 min. en bus al centro de la ciudad), Skavsta (NYO, a 100 km y 80 min. en bus al centro de la ciudad) y Västerås (VST, a 100 km y 75 min. en bus al centro de la ciudad). El principal aeropuerto de Copenhague es Kastrup (CPH, 8 km y 15 min. en tren al centro de la ciudad) y cuenta con otros 3 de apoyo siendo el más conocido el de Roskilde.
  • Transporte entre Copenhague y Estocolmo: La mejor opción es en tren de alta velocidad con la empresa sueca SJ. Otra opción es en avión, aunque no te la recomiendo por eso del tiempo que has de invertir en desplazamientos y facturación en el aeropuerto.
  • Transporte intra e interurbano: De lo mejor organizado que he conocido en Europa. Tranvías, metros, autobuses y ferrys de eficacia y frecuencia extraordinaria.
  • Transporte aeropuerto a la ciudad: Visita este enlace.

Índice del viaje a Copenhague y Estocolmo:

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