En Tomar hicimos la primera parada de nuestro enésimo viaje a Portugal en agosto de 2011. Su cercanía a la ciudad de Oporto (nuestro objetivo) supuso detenernos durante dos días en Tomar, la ciudad de los Caballeros Templarios.

Fundada en 1118 o 1119, la Orden de los Caballeros Templarios o la Orden del Temple fue una de las más famosas órdenes militares cristianas. Su propósito original era proteger las vidas de los cristianos que peregrinaron a Jerusalén tras su conquista. Estuvieron muy vinculados a las Cruzadas y con la pérdida de Tierra Santa y acusados de prácticas ocultas (en realidad el poder que había acumulado esta orden de carácter religioso y militar suponía una amenaza al poder del Papa) derivó en la desaparición de los apoyos de la Orden. Felipe IV de Francia, considerablemente endeudado con la Orden, comenzó a presionar al Papa Clemente V con el objeto de que éste tomara medidas contra sus integrantes. En 1307, un gran número de templarios fueron arrestados, inducidos a confesar bajo tortura y posteriormente quemados en la hoguera. En 1312, Clemente V cedió a las presiones de Felipe y disolvió la Orden. La brusca desaparición de su estructura social dio lugar a numerosas especulaciones y leyendas, que han mantenido vivo el nombre de los Caballeros Templarios hasta nuestros días.

DÓNDE NOS ALOJAMOS EN TOMAR

En Tomar nos alojamos en el Residencial União en una habitación doble por 45 € (iva y desayuno continental muy bueno incluido). Es una opción muy recomendable puesto que está muy bien situado y sobre todo, sus empleados son muy amables. Por ponerle una pega, el colchón es algo duro.

QUÉ VISITAMOS EN TOMAR

Nuestra vista a la ciudad comenzó en la Iglesia de Nuestra Señora de Olival (de la segunda mitad del siglo XIII). Hace mucho que se especula sobre la existencia de un túnel que la uniría al Castillo de los Templarios, pero esto no se ha comprobado. Su construcción fue anterior al Castillo y se supone que fue la primera sede de la Orden del Templo.

La historia nos ha regalado para siempre el Convento de Cristo y el Castillo de los Templarios. Es la visita obligada.

La Charola, la sala de oración de los Templarios, y de aspecto por fuera a modo de torreón militar (foto superior) toma como modelo a la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Su interior es circular (foto inferior) y la cubierta es sostenida por ocho columnas que forman un recinto en el que se celebraban los actos litúrgicos.

Iglesia, claustros, salas, corredores de acceso a las celdas, cocinas con enormes chimeneas…

El elemento más famoso del Convento es la «Janela» (ventana). Es de estilo manuelino (toda una exaltación a la Era de los Descubrimientos) y en su ornamentación aúna elementos simbólicos templarios y de navegación.

En 1581 Felipe II de España fue nombrado rey de Portugal (Felipe I de Portugal) y ordenó construir el Acueducto de Pegões de seis kilómetros con 180 arcos (las obras duraron desde 1593 al 1614, veinte añitos ni más ni menos) para abastecer de agua a los monjes del Convento de Cristo.

Nuestra visita al pasado, al Convento de Cristo, al Castillo de los Templalios y a Tomar llegó a su fín. Debíamos poner rumbo a Oporto. La ciudad de peculiares barrios con estrechas calles y viejos callejones y bodegas llenas del buen vino Oporto nos daría la mejor de las bienvenidas.


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