Hace unos días os contaba nuestra primera visita en Estocolmo, el Junibacken, dedicado a la literatura infantil sueca. Finalizada la visita, antes de regresar a nuestro alojamiento en Suecia, y con pocas horas de luz por delante, nos fuimos a conocer el museo más popular de la ciudad, el Vasa Museet. En este mapa puedes ver dónde se ubica el Museo Vasa.

Entrar en el museo y encontrarte de frente con un buque de guerra de tal envergadura te obligará a dar algunos suspiros de admiración. Parece mentira que en el siglo XVII se lograse construir este tipo de maravilla náutica, a pesar de que como os cuento a continuación, no fuese tan maravillosa.

Buque de guerra Vasa. Vasamuseet

En el Museo Vasa se encuentra el orgullo de la Corona sueca, el buque de guerra Vasa, que se hundió en 1.628 en la bahía Saltsjön con sus 200 marineros a los pocos minutos de partir. Fue rescatado en 1961 por el arqueólogo Anders Franzén.

La operación de rescate del Vasa

Fueron varios los intentos de localización del Vasa, pero no fue hasta 1.956 cuando Franzén localizó algunos trozos de roble oscuro que le hizo sospechar el lugar del hundimiento. Tras varios años de preparativos fue alzado con éxito en su primer intento y trasladado a tierra firme hasta el museo que fue construido para darle cabida.

El Vasa se construyó con el objetivo de ser el mayor y mejor buque de guerra jamás construido por la armada sueca y con la idea de lidiar las guerras por los territorios escandinavos. Nos llamó especialmente la atención el enorme número de cañones con los que contaba, muchos de ellos dispuestos en la parte superior del barco. Esto fue lo que realmente le llevó al hundimiento, pues el enorme peso y la elevada altura de sus cañones le provocó una enorme inestabilidad. No quiero contaros la historia completa del barco, que sin duda lo merece (y me emociona), pues como sabéis, no es objeto de mi blog contaros lo que en las guías de viaje o en la wikipedia cuentan. Permitidme deciros tan sólo que al Vasa quisieron dotarle de un aspecto de todopoderoso, de invencible, mediante el tallado de figuras y adornos pintados en vivos colores y colocados en la proa y popa del barco.

El Vasa, Estocolmo
Lo que no nos gustó… 

Que llegando una hora antes de cerrar, los empleados de recepción nos comentaran que teníamos tiempo más que suficiente para visitarlo. Recomiendo al menos 2 horas y media para conocer todos los tesoros que el museo alberga.

El museo cuenta con un audiovisual de 25 minutos (a las 13:30 h. en español) que no pudimos ver por falta de tiempo. Visitamos sus cuatro plantas de exposiciones de piezas recuperadas del buque de guerra y modo de vida a bordo. Me encantó la planta más baja por aquello de mostrarnos como lo expertos han recurrido a la ciencia forense para recuperar los rostros e historia de algunos de sus pasajeros.

¿Y qué tal nuestro audaz guerrero de dos añitos en el museo? A pesar de ser un espacio cerrado y oscuro, le encantó y lo disfrutó. Previamente, con la idea de despertar su interés, le habíamos hablado de un gran barco como el de los piratas que salió a navegar por los mares del norte en busca de grandes tesoros. A nosotros el Museo Vasa nos gustó mucho, de hecho, fue con diferencia lo que más nos maravilló de Estocolmo. ¿Y nuestro hermoso bebé de 5 meses? Ni se inmutó, indiferencia absoluta, silencioso y con misteriosos ojos de lemur, prólogo de lo que se nos avecinaba al día siguiente: enfermó con bronquiolitis. Nos vimos obligados a conocer la opinión de los profesionales de la medicina, y por ende, a reorganizar las visitas a Estocolmo, olvidándonos evidentemente de algunas de ellas, pero eso os lo cuento en el siguiente post, en el que os hablaré del museo Skansen, el primer museo al aire libre del mundo y que te sumerge en la historia de Suecia.

Listado de hoteles en Estocolmo

Índice del viaje a Copenhague y Estocolmo:

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