
Hoy quiero hablaros de algo novedoso que he empezado a incorporar a mis rutas de campo para disfrutar de la naturaleza: el uso de códigos QR para compartir información útil, organizar mejor los recorridos y, sobre todo, ganar en seguridad cuando salimos a explorar el medio natural. Una herramienta sencilla que puede resultar mucho más práctica de lo que imaginamos.
Antes de una ruta por la montaña hay que tener en cuenta más cosas de las que solemos recordar: el recorrido, la hora prevista de regreso, la autorización del parque si es necesaria, el teléfono del alojamiento o los datos de contacto en caso de emergencia. Toda esta información puede reunirse y organizarse fácilmente mediante un código QR, que permite acceder a ella desde el móvil en cuestión de segundos y compartirla con el resto del grupo o con quienes se quedan en casa.
Para qué sirve un QR en una salida al monte
Un código QR no es más que un enlace o un texto convertido en imagen. Cualquier móvil lo lee con la cámara, y eso lo convierte en una forma muy cómoda de pasar información de un teléfono a otro o de pegarla en un lugar visible. Para crearlo basta con un generador de códigos QR gratis como este que suelo usar yo: se pega el enlace o se escribe el texto, se descarga la imagen en el móvil, se imprime o se envía. Conviene comprobar siempre el resultado con la cámara antes de salir y elegir una herramienta que cree códigos estáticos, sin redirecciones ni publicidad intermedia, para que funcionen igual aunque pasen los meses.
El uso más útil que suelo darle es compartir la ruta con familiares y amigos. Cuando salgo a la montaña, siempre conviene avisar a alguien de nuestros planes y facilitarle información sobre el recorrido previsto. De hecho, como recuerda la Comunidad de Madrid en sus consejos para las salidas a la montaña, es importante comunicar dónde vamos a estar y llevar el móvil cargado, calcular el regreso con margen antes de que anochezca y tener siempre a mano el teléfono de emergencias 112. Incluir en un QR el enlace al track de la ruta y compartirlo con alguien que se queda en casa permite conocer nuestro itinerario y puede resultar de gran ayuda si surge algún problema y es necesario dar aviso.
Permisos, grupos y datos de contacto
Algunos senderos de espacios protegidos exigen autorización previa. Es el caso del Pinsapar o la Garganta Verde, en la Sierra de Grazalema, como explica mi artículo-guía de rutas de senderismo por la Sierra de Grazalema de este blog. Cuando el permiso llega en formato digital, lo más recomendable es descargarlo y guardarlo en el móvil para poder mostrarlo incluso en zonas sin cobertura. Si vamos en grupo, también podemos compartir el documento mediante un código QR, aunque lo ideal es que cada participante lleve su propia copia descargada.
En las salidas en grupo, un único código con la información del día ahorra muchos mensajes: punto y hora de encuentro, ubicación del aparcamiento, recorrido y teléfono del organizador. Basta con enviarlo una vez o enseñarlo en el aparcamiento para que todos lo guarden.
Los datos de emergencia merecen un cuidado especial. Algunos senderistas llevan en la mochila una etiqueta con un QR que muestra el teléfono de una persona de contacto y, si lo desean, información relevante como alergias a medicamentos. Es útil en caso de accidente, pero hay que pensar bien qué se incluye, porque cualquiera que encuentre la mochila podrá leerlo. Por eso, conviene limitar la información a los datos realmente necesarios para una posible emergencia y evitar incluir información personal sensible que no sea imprescindible.
Qué incluir y qué dejar fuera
| Uso del QR | Qué conviene incluir | Qué es mejor no incluir |
|---|---|---|
| Ruta compartida | Enlace al track, hora de salida y de regreso prevista | Contraseñas o accesos a la cuenta de la aplicación de rutas |
| Permiso de un espacio protegido | Enlace al documento de autorización | Datos de pago de la reserva |
| Información del grupo | Punto de encuentro, aparcamiento y teléfono del organizador | Direcciones particulares de los participantes |
| Etiqueta de emergencia en la mochila | Teléfono de un contacto y datos médicos imprescindibles | DNI, dirección de casa o datos bancarios |
La lógica es la misma que con cualquier papel que se deja a la vista: si no lo escribirías en una nota pegada a la mochila, no lo metas en un QR. Y si la información cambia, por ejemplo el horario de regreso, es preferible crear un código nuevo que confiar en que todos recuerden la versión anterior.
Con estos pocos preparativos, el móvil se convierte en una carpeta de viaje ligera que no ocupa sitio en la mochila. El resto de la preparación sigue siendo la de siempre: buen calzado, agua, el tiempo consultado antes de salir y la batería cargada para poder llamar si hace falta.






