Licaones y leopardos en Zambia

No he podido evitarlo. Aunque no me gusta publicar artículos mientras viajo, hoy haré una excepción. La experiencia vivida en el Parque Nacional South Luangwa hace tan solo un par de días me anima a hacerlo. Os cuento una historia real que tiene como protagonistas a licaones (perros salvajes o wild dogs) y leopardos en Zambia.

El licaón (Lycaon pictus) es una especie muy amenazada. La persecución directa (envenenamiento intencionado o accidental) y las enfermedades han mermado sus poblaciones a unos niveles alarmantes. Aún habiéndolos buscado en varios parques y reservas nacionales de África nunca tuve la fortuna de verlos. Han pasado 12 años desde que pise por primera vez el continente africano para que ocurriese el milagro. Os cuento cómo ocurrió todo.

Eran las 17 horas. Nuestro coche avanzaba buscando animales africanos. Habíamos visto miles de antílopes, cientos de elefantes, cebras y aves, decenas de jirafas… pero seguíamos sin ver licaones. La tarde avanzaba, el frío llegaba, cuando de repente nuestro guía gritó: “DOGS”. Retrocedió unos metros marcha atrás, y allí estaban. Un grupo compuesto por siete licaones o wild dogs (en inglés) descansaban a la sombra de un viejo árbol, algunos dormitando y otros vigilantes.

Licaones y leopardos en Zambia
Licaones y leopardos en Zambia

Un instante más tarde la hembra dominante se levantó. El resto de la manada la imitó, comenzando así la excitación del grupo, todo un ritual muy particular que llevan a cabo justo antes de cazar. Muy pronto, una tensión agónica acabará con algún desdichado impala (Aepyceros melampus ) o pucú (Kobus vardonii). Es la hora de comer para el licaón y los habitantes de South Luangwa lo saben.

Licaones y leopardos en Zambia
Licaones y leopardos en Zambia
Licaones y leopardos en Zambia

Pasados unos minutos, nuestro guía Danka nos animó a dejarles tranquilos. Pausadamente seguimos con nuestro safari. Bien entrada la noche, ya inmersos en el denominado safari nocturno (night drive) de nuevo nos encontramos con la manada de licaones. La adrenalina y la emoción explotó en todos nosotros. Habían conseguido dar caza a un impala y estaban devorándolo. Si ya es difícil observarlo, verlo cazar o devorar a su presa lo es más. Nosotros aquella tarde fuimos unos privilegiados.

Fauna en África

Para nuestra sorpresa, a escasos 10 metros de dónde nos encontrábamos vimos en lo alto de un árbol un macho de leopardo que miraba con excitación cómo la manada devoraba la presa. Parecía querer bajar para robársela. Descendió lentamente hasta llegar al suelo, lo que hizo que uno de los licaones comenzara a perseguirle.

Fauna en África

El leopardo huyó, consiguiendo alcanzar un cercano árbol para ponerse a salvo. Un instante después fuimos sorprendidos nuevamente al detectar que no era sólo un leopardo quien acechaba a los perros salvajes. Eran dos, y este segundo felino no había sido detectado por los wild dogs.

Fauna en África

Los licaones continuaron devorando su presa rápida e insaciablemente cuando comenzaron a escucharse las primeras hienas. La situación prometía y los restos del festín podían acabar en manos de cualquiera de ellos.

El primer leopardo bajó nuevamente del árbol donde se encontraba a salvo para provocar a los licaones. Todos los licaones fueron a perseguirlo, abandonando tan sólo por unos segundos la presa, momento que aprovechó el otro leopardo para bajar y agarrar al impala, todo un acto de astucia que sólo los predadores bien organizados saben ejecutar.

Fauna en África

El leopardo provocador regreso al árbol de origen, el mismo por el que el otro leopardo trataba de subir los restos para que los licaones no se lo arrebatasen. Los licaones no paraban de perseguir al leopardo y de “ladrar” para recuperar su cena. El leopardo intentaba subir al árbol los restos del impala, pero algo debió ocurrir porque el impala estuvo a punto de caer. Los perros saltaban para cogerlo, pero no lograron su objetivo porque el otro leopardo de un zarpazo consiguió agarrarlo y entre los dos consiguieron subirlo al árbol donde una vez alejados de la fiera jauría poder alimentarse con la presa robada. No pudimos hacer fotos del momento de mayor emoción, pero sí conseguimos el video del momento final. Gracias Esteban Cableiro por cedernos las imágenes y permitirnos publicarla.

En África nunca hay garantías totales de ver una escena de caza como esta, pues no solo basta con estar en el lugar correcto, sino también en el momento exacto. La dificultad de ver licaones y leopardos en su medio natural es tan grande como la satisfacción de conseguirlo. Aquella tarde y noche fuimos unos afortunados. Una vez más hemos tenido suerte y uno de nuestros sueños más deseados se ha cumplido.

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Antonio Ruiz Naturaleza y Viajes

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