Valle de Atxondo

A unos 35 kms. de Bilbao se encuentra el idílico valle de Atxondo, el reino del silencio en Vizcaya. Está respaldado al abrigo del macizo del Amboto (hogar de la diosa Mari). Te regala un paisaje con enormes y bellos caseríos, vacas, caballos, gallinas, rebaños de ovejas… sobre el fondo del verde de sus prados y bosques. El tiempo aquí parece detenerse.

Para conocer el valle, la opción más recomendable es darse un paseo por la antigua vía de ferrocarril minero, que en la actualidad está habilitada para realizar un corto recorrido a pie de algo menos de 5 kms. La vía verde de Arrazola, como se la conoce, es un deleite para los sentidos, un lugar en donde en palabras de los más románticos, «el silencio se escucha». Su trazado totalmente llano hace que sea un recorrido ideal para el paseo en familia. Es un paseo estrictamente peatonal, cerrado al paso de bicicletas y perros. A lo largo del recorrido se sitúan algunas áreas de descanso y merenderos. Varios paneles informativos nos ayuda a interpretar los recursos de la zona.

El ferrocarril que transportaba el mineral del Amboto 

Los 5 kms. del valle de Arrazola fueron atravesados hasta 1920 por un ferrocarril minero de vía estrecha que unía Apatamonasterio y Arrazola. Este ferrocarril transportaba hasta Durango el mineral de hierro y cobre que se extraía de las minas del Amboto.


Años después, el valle de Arrazola, escondido entre los imponentes paredones del Amboto, sigue tan verde y rural como siempre.

Todo el valle de Atxondo nos ofrece un gran número de caseríos de gran valor histórico y etnográfico. El caserío Urrutia es uno de los más antiguos de Vizcaya (dicen que fechado a finales de siglo XV). Sus ventanas y puerta ojivales delatan su origen gótico-renacentista. Fue ampliado en el 1760, con un tramo delantero dotado de un soportal y un bello escudo de armas.

Caserío Urrutia

Junto a la vía verde de Arrazola, destaca la iglesia de San Miguel, empequeñecida por el inmensidad del Amboto. Se construyó a principios del siglo XVI sobre una pequeña ermita. Destaca su altar mayor, de estilo barroco. La torre del campanario se construyó en 1791 en estilo neoclásico.

Iglesia de San Miguel

Es muy recomendable despedirse del valle de Atxondo visitando uno de los que dicen ser de los mejores restaurantes de Vizcaya, el Makatzeta. Además de disfrutar con su comida, lo harás contemplando su bello entorno natural a los pies del enigmático Amboto. Nosotros acudimos a calentarnos con un rico cafelito mientras estirábamos las piernas e intercambiábamos las últimas impresiones de nuestro viaje con Aitor. Todo ello, antes de continuar con nuestro viaje por Euskadi. Así, finalizamos nuestra etapa por tierras de Vizcaya.

Bilbao, pueblecillos y paisajes costeros como Lequeitio, Elanchove, playa de Laga y Gaztelugatxe, el Parque Natural de Urquiola y el mágico valle de Atxondo nos atraparon para siempre. Eso sí, sin la entrega y amabilidad de nuestros anfitriones amigos vascos Aitor y Fran, todo hubiese sido diferente, por no decir imposible. Ponemos rumbo a Guipuzcoa. Nos espera el paraiso de la gastronomía vasca, el reino del pintxo.